DIA DE LA VERDAD, MEMORIA Y JUSTICIA

En razón de la Emergencia Sanitaria que rige en todo el país en prevención al avance de Coronavirus Covid 19, el Altar de la Memoria, Verdad y Justicia inaugurado hace exactamente hoy diez años en Cañadón Seco, fue un escenario desierto para rendir homenaje presencial a las víctimas de la última y nefasta dictadura militar que hace 44 años irrumpiera en la vida democrática del país, avasallando a sangre y fuego los más elementales derechos constitucionales de la ciudadanía.Sin embargo, la comunidad de esa pequeña localidad santacruceña que es el epicentro provincial de cuestiones sociales y políticas inherentes a los Derechos Humanos, mantuvo firme el sublime recuerdo a los jóvenes que vivieron en ese lugar y figuran en las extensas listas de muertos, desaparecidos y exiliados durante aquellos años de plomo, como el caso de Oscar Walmir “Puño” Montoya, Eduardo Clivio y Reinaldo “Naldi” Rampoldi.

Ese sitio emblemático, donde de manera permanente flamea una bandera blanca que representa al pañuelo de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, también incorpora escrita en una placa de mármol, el capítulo resolutivo de la Ley  Provincial 3117 sancionada y promulgada en 2010 -autoría de la ex diputada Ana María Urricelqui-{, por la cual se reconoció como “Jóvenes del Bicentenario” a la generación de  santacruceños que fue víctima de la dictadura.  

La plazoleta donde se levantan las gigantografías cobró notoriedad nacional cuando hace pocos años fue visitada por la presidente de la agrupación Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, madre de Laura, estudiante universitaria que era pareja de “Puño” Montoya, cuando ambos residían en La Plata.

También estuvo allí Guido, el músico que vive en Olavarríam uno de los nietos recuperados por las Abuelas y que recién en 2014 conoció la verdadera identidad de su padre (Montoya) y de sus abuelas materna y paterna.  

NUNCA MÁS

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